Basta con pasear por cualquier calle comercial de España para darse cuenta del impacto que el coronavirus está causando en el tejido empresarial español. Los carteles de «cerrado» aumentan día a día, y seguirán haciéndolo debido a la virulencia de la segunda ola de la pandemia y a las restricciones que están poniendo en marcha las comunidades autónomas.

Tanto es así que las previsiones de la Federación de Agencias Inmobiliarias (FAI) apuntan a que el 50% de los locales comerciales que cierren por la pandemia no volverán a abrir a medio plazo. Tendrán que esperar a que el consumo se recupere para levantar la persiana, una circunstancia que algunos expertos ya retrasan hasta 2022 o 2023. En España hay cerca de un millón de locales comerciales, de los cuales más de la mitad pertenecen a las actividades de comercio minorista.

“El cierre de muchos negocios no tiene vuelta de hoja. La mitad de los locales comerciales que van a cerrar debido a la pandemia no volverán a retomar la actividad a medio plazo. Al menos hasta que vuelva la recuperación, y los que lo abran lo harán en condiciones muy diferentes a las que existían antes de la pandemia», explican desde la FAI. Los cierres comerciales afectan a todos los puntos geográficos de España, pero el castigo es mayor en las zonas turísticas y en el centro de las ciudades -especialmente dependientes de los visitantes internacionales-. Por contra, las zonas residenciales están resistiendo mejor a la caída en picado del consumo.

El cierre de locales comerciales también tiene una vertiente inmobiliaria, para aliviar el impacto de la crisis del coronavirus en el mercado, la federación ha pedido cambios que faciliten la reconversión de los locales comerciales en viviendas u oficinas. «Los municipios deberían modificar y regular su ordenanzas. Hay que facilitar y agilizar la reconversión de estos locales y darles otro uso», cuentan. La legislación actual obliga a realizar diversos trámites que pueden llegar a extenderse más de un año.

La facturación se hunde un 50%

Los pronósticos de la FAI son igual de pesimistas que los elaborados por la Confederación Española de Comercio (CEC), que estima que entre el 25% y el 35% de los negocios podría cerrar de aquí a final de año si no se reactiva el consumo y si no se aplican medidas específicas de ayuda al sector. Por el momento, el 15% de los comercios de proximidad no han vuelto a abrir tras el estado de alarma y la facturación se ha hundido en algunos sectores hasta un 50% respecto a 2019. Preocupa especialmente la situación del sector textil y el del calzado.

A finales de septiembre, en plena negociación de los ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), la patronal del comercio advertía de la posible desaparición de casi un 250.000 de establecimientos y hasta 600.000 puestos de trabajo si no se llegaba a un acuerdo en materia laboral. Ahora, y con la vista puesta en el 31 de enero (último día de la prórroga de los ERTE), se aviva el miedo a que el cierre de establecimientos llegue al cuarto de millón. Para evitar ese temido escenario, los comerciantes han pedido al Gobierno que ponga en marcha medidas específicas dirigidas a los autónomos del sector y otras que solucionen el problema del alquiler de los locales comerciales, que asfixia especialmente a los pequeños negocios.

Lo comerciantes también han pedido medidas de apoyo fiscal y financiero que garanticen la liquidez a los comercios, el aplazamiento del pago de la deuda tributaria y la condonación de pago de tributos.